Nunca antes había sentido con tanta fuerza a la lluvia caer por mi ventana. Es que hace tiempo que los días no se nublaban como hoy, tal vez por eso ahora toda esa energía acumulada se esta dejando sentir. Mas allá del aguacero y su batucada al azotar el suelo hay algo que inquieta. No se con exactitud que es, pero tengo leves sospechas.
Siempre durante mi vida fui permisivo. Deje que muchas personas jugaran conmigo, yo en cambio jamas hice nada por detener esto. Si lo pienso a largo plazo, mi actitud ha estado conspirando con los que me han dañado. Creo que esta pequeña tortura que he vivido me ha dañado lentamente el alma. Tan trizado esta mi corazón que ya no lo siento capaz de embarcarse en otra aventura por amor. Quisiera entregar cariño, compañía, compromiso, empatía, amor...
pero me siento incapaz de hacerlo, mas bien, tengo la sensación de llevar en mis manos tijeras que destruyen todo lo que quiero tocar.
Solo el tiempo me dirá, con su sabiduría inmensa, que caminos debo coger para evitar sentir este vació constante en mi vida. Es raro, pero a pesar que tengo una familia maravillosa y amigos fieles, no puedo dejar de pensar que la felicidad no es una facultad de mi corazón. Espero que termine de llover luego para callar el ruido inmenso del temporal y así poder escuchar mi interior.
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